Brenda y Óscar llegaron al cuidado canino por una combinación de crisis y método.
En mayo de 2020, durante la pandemia, observaron que los perros en la cuarentena sufrían el encierro igual que las personas, acumulando estrés y ansiedad. Lo que empezó como un paseo en pandemia, se convirtió en un ecosistema de estética, adiestramiento, guardería y hotel.
El nombre original “Kmina” ya no abarcaba todo lo que hacían. Así nació KANANIA: el territorio del guardián atento. El punto de inflexión fue la integración de Nina (una perra pitbull) y la superación personal de una fobia arraigada a través de la disciplina técnica. Esta experiencia demostró que la relación correcta con un perro no se basa en el afecto, sino en el entendimiento de su naturaleza.
De esa premisa nació nuestra filosofía: profesionalizar el cuidado, formalizar la operación y transformar la ansiedad, tanto del dueño como del perro, en una vida equilibrada.